No quiero ser princesa

Que cansado debe ser tener un castillo y ser princesa, mirar el pueblo desde la torre en la soledad mas espesa. Bajo a las calles y se espera que mi sonrisa sea el espejo de mi plenitud, siempre bien peinada, perfecta, de la imagen me siento presa. Todos anhelan estar en esa torre cuando la miran desde su humilde mesa, pero créanme compañeros que os teneis los unos a los otros, exige mucho tiempo ser y hacer lo que a todos contenta, yo lo daría todo por una compañia sin máscaras o dejar de guardar las composturas dentro de estas vestiduras tiesas. Por eso cuando me dieron a elegir no quise éxitos, ni grandeza, ni ser de la realeza, quise ver todos los atardeceres reflejados en el agua de la presa, volar tan alto que el ego humano se difumine entre la maleza, poder jugar con los vientos, enfrentar las tormentas, quise aquello que no queria nadie para no tener que preocuparme mas, quise no tener nada sólo mi libertad. Elegí ser un buitre en Monfragüe.

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Atardecer en el bosque

Era un atardecer de fuego. La silueta de los enormes pinos que se abrían de forma horizontal, me recordaban que estaba en centro Europa. La neblina suavizaba la luz del ambiente. El atardecer me invadía, no podía dejar de mirar, queria captarlo todo, retener en el recuerdo los infinitos tonos naranjas. Por todos lados las nubes rallaban la cúpula del cielo. Eran planas en su base y al mirarlas podias intuir el calor que emergia de la tierra haciéndolas explotar por arriba como un fuego, al menos eso creo yo, llamaradas rectas que formaban todo ese atardecer dorado en algún lugar en medio de alguna parte lejos del cemento y de los coches. Perdidos del ruido de la civilización, pasamos la semana en una montaña sin nombre, omnubilados por las conversaciones que surgian bañadas en vino blanco y coloreadas al calor del fuego con olor a pino. Podia ser perfectamente el mejor lugar del mundo, para mi lo era. Fuego fuera y fuego dentro, madera debo de ser pues este paisaje me ha prendido y sigue haciéndolo desde lejos semanas después.

Noche estrellada

Era una noche profundamente estrellada, sin luna. Todos mirábamos al cielo buscando el color negro, pero no existía. Había estrellas, muchas, miles, millones de ellas, podíamos ver las capas superpuestas. Al fondo también había una neblina tenue de luz que formaban las estrellas del infinito. La inmesidad rebuscaba todos nuestros existenciales porqués. Nos hacía grandes a la vez que pequeños. Nos encantaba soprendernos con las estelas que dejaban las estrellas fugaces. Ellas debian evocar nuestros deseos, aunque realmente, no hacía falta pedir nada, sentíamos que lo teníamos todo.


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Miedo al cambio

Después de este viaje de subidas y bajadas, idas y venidas continuas, constantes y compartidas, dias sin monotonía en los que no se que bosque, montaña o playa me dará las buenas noches, sin reloj, sin prisa, tampoco llevo despertador, estos dias de cambio de escenario, de intercambio de ideas y patrones mentales, de diversos estilos de vida y problemas personales, me han enseñado a fluir con los planes, a fluir sin horarios y a aceptar los dias como vengan, sin saber donde van a terminar, fluir con los momentos como lo hace un rio, como lo hace el mar. Somos un barquito en el océano manteniéndose a flote, no podemos resistirnos a la vida, hay que aprender a navegar. Cuando hay tormenta, también cuando no sopla el viento, no podemos elegir lo de fuera solo podemos elegir que hacer con lo que tenemos dentro, no podemos cambiar la vida, no podemos resistirnos a los cambios que pasarán de todos modos.

Lo que nos hace sufrir es todo aquello que no aceptamos, lo que no soltamos, aquello a lo que nos aferramos con fuerza sin dejar que el cambio se lo lleve. Puede ser que una forma de vida nos haya funcionado durante un tiempo, pero procuramos aferramos a ella incluso aunque ya no nos funcione, porque el cambio es incertidumbre, da mucho miedo. En la sociedad que hemos creado el cambio también se produce, pero mas lentamente. Todos los dias empiezan a la misma hora, las comidas también tienen su horario que no sigue el ritmo del cuerpo sino los descansos del trabajo. Todos los dias se parecen. Mucho, demasiado. De tal forma que cuando viene un cambio grande, nos sentimos inseguros, desconcertados, y volvemos rápido a los horarios, a cuadricularnos, creyendo que asi lo tenemos todo controlado, pensando que eso producirá menos cambios. Nos escondemos debajo de la manta, nos resistimos a ellos, preferimos la seguridad a la vida.

 Nos asustan con que el mundo esta muy mal, los telediarios llenos de violencia y terror han sustituido a las conversaciones en familia, y tenemos miedo a que pasará, a quedarnos sin nada, a bajar de escalón. Obedientes aguantamos de pie en medio de las olas, aunque golpeen fuerte, aunque duela, aunque no nos guste, aunque tengamos claro lo que queremos, porque dedicamos mucho tiempo a pagar facturas, pero no tenemos mucho tiempo para pensar sobre eso. La vida se nos escapa de las manos porque no la agarramos con fuerza, solo porque el miedo esta muy presente en nuestras vidas, solo porque dejamos que el tome las decisiones importantes.


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El pino

Siempre estas ahí, tan grande y tan poderoso, controlándolo todo. Eltiempo no te ha hecho viejo sino fuerte y sabio, puedo olerte desde lejos, mirarte desde abajo, puedo sentir todo lo que creo que me enseñas, aunque no creas que me equivoco, se que no eres tu, soy yo, que a tu lado empequeñezco, que me dejo provocar por tu humilde grandeza, por tu calma y tu silencio, por el éxito de tu caos a lo largo del tiempo, por el orgullo que desprendes, desde arriba, tan recto, parece que nunca te hicieron dudar, que supiste a donde ibas en todo momento.


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Amanece para todos

El mejor amanecer 🌅 el despertar de la luz, del sonido, de la vida alrededor. Amanezcamos todos juntos como antaño, como hace muchos años, tantos que se nos olvidó. Cuando dormiamos con la calma a la que invita un atardecer, cuando despertabamos con pausa, juntos, todos a la vez. 

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Gris claro casi blanco

Si me caí es porque estaba caminando. Si sufrí es porque amé. Si me equivoqué fue porque tomé decisiones.

 Los diferentes tonos de grises que pintaron mi vida me ha enseñado tanto que caerme, sufrir y equivocarme ahora no me parecen de color negro sino, otro tono mas de gris, otra posibilidad mas que podía suceder, como cualquier otra opción de las que algún día califiqué como preferentes. 

Todos esos tonos oscuros, han pasado a ser recordados como delicados blancos con matices, pues todo aquello que veía tan malo, en realidad nunca lo fue. Las mayores catástrofes del pasado eran en realidad expectativas rotas, y con el tiempo me abrieron nuevos caminos que también incluian flores, y las dificultades en la sombra tornaron color ceniza y me esculpieron con fineza.

Cuando observo la inocencia de un niño, su pureza y simplicidad, recuerdo cuanto he aprendido estos años y también cuanto he olvidado. El abismo entre lo que fui y lo que hoy soy. La eternidad del tiempo ya pasado, con sus infinitos momentos y continuos aprendizajes. 

Aquí está mi primo ofreciéndole al perro un sorbo de zumo, me encanta esta imagen, para mi lo dice todo.

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